San Miguel Allende, Gto., a 19 de enero de 2026.- En una gira marcada por el simbolismo histórico y el diálogo directo con las comunidades, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, realizó una visita a los estados de Guanajuato y Querétaro, donde sostuvo encuentros con pueblos originarios chichimecas y otomíes, refrendando el compromiso de su gobierno con la justicia social, la memoria histórica y el reconocimiento pleno de los derechos de los pueblos indígenas.

La visita tuvo como eje central el diálogo comunitario. En distintos puntos del Bajío, Sheinbaum escuchó de primera mano las demandas históricas de las comunidades chichimecas y otomíes: acceso al agua, protección del territorio, fortalecimiento de las lenguas originarias, preservación de la identidad cultural y mejores condiciones de desarrollo social. En un ambiente de respeto y solemnidad, los encuentros se desarrollaron bajo formas tradicionales de organización, con ceremonias simbólicas y la participación de autoridades comunitarias.

Durante su mensaje, la mandataria subrayó que el país no puede entender su presente ni construir su futuro sin reconocer a quienes son “la raíz viva de México”. Señaló que los pueblos originarios no son un vestigio del pasado, sino actores centrales del presente nacional, y reiteró que su administración mantendrá una política de cercanía permanente, basada en el respeto, la consulta y la colaboración directa.

En Guanajuato, la reunión con comunidades chichimecas tuvo un significado particular. Históricamente relegados en una región asociada al desarrollo industrial y urbano, los pueblos originarios plantearon la necesidad de que el progreso no se traduzca en despojo ni invisibilización. Sheinbaum destacó que el desarrollo debe ser incluyente y equilibrado, y que los grandes proyectos de infraestructura y crecimiento económico deben considerar la voz y los derechos de las comunidades que habitan ancestralmente el territorio.

En Querétaro, el encuentro con pueblos otomíes reforzó una narrativa de continuidad histórica. Las comunidades expusieron avances logrados en materia de organización comunitaria, pero también rezagos persistentes en salud, educación intercultural y servicios básicos. La presidenta afirmó que el nuevo enfoque gubernamental buscará consolidar políticas públicas con perspectiva intercultural, garantizando que los beneficios del Estado lleguen sin intermediarios y respetando las formas propias de organización social.

Más allá de los anuncios puntuales, la gira dejó un mensaje político de fondo: la relación entre el Estado mexicano y los pueblos originarios entra en una etapa que busca ser menos asistencialista y más corresponsable. La presencia de la presidenta en territorio, escuchando y dialogando, se convirtió en un gesto de reconocimiento que trasciende lo protocolario.

La visita de Claudia Sheinbaum a Guanajuato y Querétaro no solo fortaleció el vínculo institucional con los pueblos chichimecas y otomíes; también colocó en el centro del debate nacional la deuda histórica con las comunidades originarias. En un país marcado por profundas desigualdades regionales y culturales, el mensaje fue claro: no hay transformación posible sin justicia histórica, ni desarrollo verdadero sin raíces.

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